domingo, 4 de enero de 2015

MUJER FUERTE, FUTURO PROMETEDOR

 Natalia Bojorge

El inicio de un nuevo ciclo siempre es esperanzador. Nos permite borrar errores y darnos la oportunidad de intentar todas aquellas acciones que no pudimos concretar con éxito, pero que sí fueron un motivo de aprendizaje y que ahora, con la experiencia adquirida, el ánimo y la confianza de que lo podemos hacer mejor, pueden convertirse en una realidad. No obstante, para iniciar a plantear tus objetivos para este año, debes tener claro qué tanto los deseas, ya que de ello depende la intensidad con que busques realizarlos.

¿Propósito o compromiso? Es importante que antes de que empieces a juzgarte por los alcances que tuviste durante el año anterior, reconsideres si  realmente te comprometiste con cada una de las metas que te habías planteado, o, simplemente fue una lista de propósitos que se quedó abandonada en el brindis de las uvas.

Las grandes cosas, toman tiempo

Antes de hablar de planes, un buen inicio es hacer un viaje a tu interior y descubrir qué es lo que sientes, haces y piensas. Es importante que descubras cómo te sientes con lo que alcanzaste o con lo que dejaste pendiente, cuántos de esos planes no finalizados quieres retomar o desechar, pero recuerda que esta decisión no debe estar basada en el grado de dificultad que te va a implicar, sino en lo trascendente que es para ti, darles vida.

El tiempo es un factor determinante y no todo a lo que aspiras se consigue en doce meses. Necesitas llenarte de voluntad, paciencia y no olvidarte del esfuerzo que requerirá tu proyecto.

Rolando Díaz Loving, especialista de la Unidad de Investigaciones Psicosociales de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), recomienda utilizar una libreta en donde anotes cuáles fueron los propósitos que recuerdas haber hecho el año pasado; escribir también ideas generales, es decir, valorar todas las caras de un mismo proyecto, por ejemplo: Si quieres mejorar tu calidad de vida, tendrás que poner atención en diversos puntos: hacerte un chequeo médico, vigilar tu alimentación, destinar un tiempo para el ejercicio, entre otros. Si llevas a cabo todas estas acciones, ya trabajas en ese compromiso que has hecho contigo misma.

Reconoce y aplaude tus alcances y siéntete tranquila. Ahora bien, de aquello que quedó inconcluso admite tu responsabilidad y pregúntate ¿qué es lo que pasó? Tal vez no te comprometiste al 100 con tu proyecto; quizá las excusas se aparecían con cierta frecuencia o, posiblemente, hubo un malentendido en el refrán: “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”, y preferiste aplicarlo a la inversa.

Si reconoces que ninguno de los anteriores casos aplicó en el logro de tus metas, busca una segunda causa; recuerda que no todo depende 100 por ciento de ti, existen otros elementos que pueden interferir en tus planes, como el desempleo, un gasto imprevisto o exceso de trabajo. La clave está en descubrir cuáles de estas situaciones adversas pueden cambiarse.


A ti ¿qué te hace sentir plena?

“En términos de felicidad no existen ni pequeños ni grandes logros, sino todo aquello que se consigue en el día a día es capaz de brindarnos pequeñas alegrías con mucha frecuencia”, afirma el catedrático.

Una manera de fortalecer la autoestima, es reconocer los resultados de tu camino andado y esto, a la vez, te impulsa a plantearte metas más altas y no por ello imposibles. Como verás se da un crecimiento en espiral. El éxito te retroalimenta y a la luz de él consigues momentos de felicidad, pues no hay nada más placentero que ver tu compromiso y tus metas, cumplidos.

Colaboración de Fundación Teletón México.
#EscuelasLibresDeBullying


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