lunes, 25 de mayo de 2015

¿PERMITO QUE ALGUIEN LESIONE MI DIGNIDAD?





Dr. César Lozano




“No se por qué me pretenden solamente personas casadas o conflictivas”, “cada vez me asombra más la ineptitud de la gente con la que trabajo”, “por más que quiero, no puedo evitar preocuparme por estar pensando que el mañana siempre será peor”, frecuentemente escucho frases como esas, las cuales me ayudan a entender el concepto que hace un tiempo compartió conmigo Leticia García, experta en Logoterapia.

La experta sintetiza en una frase en las posibles situaciones por las que atravesamos en la vida y es: “Mucho de lo que me pasa, lo permito o lo provoco”. 

Debo reconocer que en un principio tras escucharla, no acepté este concepto, ya que en ese momento vinieron a mi mente sucesos en los cuales no tuve una injerencia directa y pude haber sido víctima de decisiones o acciones de terceras personas que sin miramientos actuaron de determinada manera y pensé que ni lo permití, ni lo provoqué. 
Sin embargo, la forma de reaccionar ante lo que me ocurrió sí dependía completamente de mí.

Nos permitimos sentir abatimiento cuando las cosas no salen como lo esperamos y repartimos culpas, cuando olvidamos que la gente que nos rodea no piensa ni reacciona igual que nosotros. Cada quién tiene su ritmo de vida y su historia, que lo hacen actuar de  cierta manera. Permitimos agobiarnos por algún asunto difícil, en vez de cambiar la palabra al problema por la  de prueba o aprendizaje.

Consentimos comentarios de personas que actúan sin prudencia, ni conocimiento de lo que tratan, aunque esto signifique que nos hagan sentir mal, cuando muchas de esas reacciones pueden estar fundamentadas en un sentimiento de envidia o incluso, de inferioridad.

Responsabilidad personal

Tal vez tú has permitido que sucesos que no dependen de ti te agobien de tal forma que pierdas la fe o la esperanza, sin pensar que tarde o temprano aquello que te mortifica pasará y será para bien.  No falta quién, por el excesivo amor que siente hacia alguien, se ciegue a tal grado que permita faltas a la integridad que afecten en gran medida su autoestima.

Algunas veces provocamos algún tipo de agresiones de quienes nos rodean por la imprudencia o el poco tacto que tenemos al expresar lo que pensamos o sentimos. Por eso  es muy saludable hacernos la siguiente pregunta, ¿qué mensajes estoy enviando con mi forma de ser, mi comportamiento o mis expresiones verbales, para que la gente me trate de esta forma?

Es definitivo que gran parte de las situaciones que nos pasan, las permitimos o las provocamos y es precisamente esta primicia, la que le da significado a la  aceptación de nuestra responsabilidad de nuestros actos para con los demás. 
No pretendamos buscar culpables de todo cuanto nos pasa, porque lo único que logramos con esto, es llenar nuestro corazón de grandes dosis de resentimiento, coraje y frustración.

Es muy fácil provocar pensamientos que fomenten emociones negativas, las cuales finalmente se  convierten en actos nocivos. 
Los pensamientos dependen única y exclusivamente de cada uno de nosotros, y somos nosotros quienes permitimos o no el acceso de ellos a la mente.  

*Dr. César Lozano, conferencista internacional y conductor de radio y televisión.

Colaboración de Fundación Teletón México.
Bojorge@teleton.org.mx



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