viernes, 27 de septiembre de 2013

SOLIDARIDAD: ¿UNA PALABRA QUE MOLESTA?


Por Laura C. Labarthe
 
A veces sentimos que lo que hacemos e tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota”

Madre Teresa de Calcut



SOLIDARIDAD: Palabra de moda en boca de todos, a veces con sentido contradictorio:

“Yo mandé al centro de acopio”,  “yo no mando nada, porque todo se lo roban”,  “el gobierno tiene la culpa, no hace nada”… y así, un sin fin de opiniones, críticas y descalificaciones.



Me tocó vivir la tormenta estando en Acapulco y aunque me considero privilegiada por haber estado en un lugar seguro, sí sufrimos de desabasto   de alimentos y medicamentos e imposibilidad de llegar al aeropuerto.

Me  impresionó constatar que, a pesar de que  las casas del personal que atiende el condominio estaban dañadas, a pesar de tener que cruzar arroyos y calles inundadas, llegaban a cumplir con su trabajo.



En las largas horas encerrados viendo caerse el cielo con aguaceros impresionantes, veíamos las noticias y cada vez nos preocupaba más la situación de las personas que habían perdido seres queridos, casas y pertenencias.
 En cuanto pudieron bajar aviones, aterrizaron  los de la fuerza aérea mexicana llenos de víveres para los damnificados. Se organizó el ·puente aéreo” con aviones oficiales y comerciales que llegaban llenos de ayuda y salían con turistas atrapados.
Una logística muy complicada, ya que las líneas privadas ofrecieron vuelos gratis, que se vieron en la necesidad de combinar con sus pasajeros que tenían  boleto, nada fácil: largas filas y espera, pero los pasajeros lograban ir saliendo.

 Vimos  volar  un sin número de helicópteros oficiales que iban y venían a las comunidades para  brindar ayuda y rescatar personas, uno de los cuales desgraciadamente, se accidentó, perdiendo la vida cinco valientes agentes, después de haber rescatado a muchos habitantes  aislados  en la Sierra de Guerrero.


La palabra SOLIDARIDAD duele.

Duele cuando implica algo más que llevar alimentos a un centro de acopio.



Duele cuando no somos capaces de  apoyar la labor de Autoridades, del ejército y la Armada de México, hablando  de lo que sí se ha hecho, de los esfuerzos titánicos para tratar de resolver los problemas causados por inundaciones en 22 estados del país.



 Duelen las críticas que han recibido las aerolíneas privadas en medios de comunicación y personas inconformes. La labor solidaria que realizaron fue realmente admirable.


Duele cuando significa desprenderme de algo que no me sobra, pero que puede ser una ayuda invaluable para la reconstrucción de las zonas afectadas.



Duele, cuando pensamos que somos solidarios en los desastres naturales, pero no en unir esfuerzos, ser positivos  y trabajar todos juntos para salir adelante.



No nos quedemos tranquilos porque donamos una caja de aceite o muchos alimentos.




La SOLIDARIDAD implica mucho más:
 Implica seguir apoyando: las necesidades son muchas, el tiempo de recuperación será largo.

Implica reconocer todo lo bueno que se hace y participar en la medida de nuestras posibilidades.

Implica trabajar Unidos por México: gobierno, autoridades, empresarios y ciudadanos.

Implica disculpar errores y denunciar abusos que nos consten, no en el café con los amigos, sino a la autoridad pertinente.

  
Tenemos la posibilidad de apoyar en la reconstrucción de comunidades.  Varios Bancos, Universidades e Instituciones han abierto cuentas especiales para ese propósito.

Estemos informados  y sigamos apoyando de la manera que más conveniente nos parezca. 

LA SOLIDARIDAD IMPLICA VALORAR LO MARAVILLOSO DE ESTE PAÍS Y DEMOSTRAR QUE LO AMAMOS


















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